Dormir profundo nutre la vida

diasueno

“Dormir profundamente, nutre la vida” ha sido el lema del Día Mundial del Sueño, organizado por la Asociación Mundial de Medicina del Sueño (WASM), celebrado el pasado 17 de marzo.

En el marco de esta celebración, los especialistas en Medicina del Sueño advierten de la importancia en crear conciencia acerca de las repercusiones de los trastornos del sueño no sólo en la población adulta, sino también en niños.

Un tercio de la población mundial es afectada por los distintos trastornos del sueño, tales como el insomnio, la somnolencia diurna, parasomnias o cosas raras que suceden al dormir como el sonambulismo,  terrores nocturnos, hablar u orinar dormido, así como los trastornos del ritmo circadiano que están en aumento en adolescentes y adultos jóvenes por exposición excesiva a las nuevas tecnologías en informática.

Aunque existen alrededor de 100 trastornos de sueño, la mayoría de las personas que padecen de mal dormir, desconocen las consecuencias que esto ocasiona y que los trastornos son tratables por los especialistas en medicina del sueño.

En este sentido, los especialistas destacan que el sueño profundo es uno de los tres pilares de la salud, junto con una dieta equilibrada y el ejercicio regular. Las personas que logran sueño profundo y continuo presentan las tasas más bajas de hipertensión arterial, diabetes, obesidad y otros padecimientos crónicos. Por el contrario, cuando se duerme mal, la salud se ve afectada. La falta de sueño y la mala salud disminuyen la calidad de vida y el estado de ánimo.

Existen 3 elementos fundamentales para lograr una buena calidad de sueño a fin de amanecer  descansado, motivado y alerta para un desempeño adecuado durante el día:

  1. La duración que en adultos debe ser en promedio de 8 horas diarias,
  2. La continuidad, es decir, el dormir debe ocurrir sin interrupciones
  3. La profundidad, soñar es un indicador de que se ha llegado al sueño profundo.

 El sueño profundo también facilita la preservación de la salud mental. Las alteraciones del sueño son un factor de riesgo para los trastornos mentales, como la depresión y la ansiedad.  La mala calidad del sueño afecta el estado de alerta y las funciones cognitivas como la atención, concentración, memoria, con la consecuente disminución de la productividad académica y laboral, al tiempo que aumenta el riesgo de accidentes de tráfico, domésticos y de trabajo.

Dormir es una función básica del organismo humano que debe cubrirse a diario en tiempo y forma adecuados. Dormir menos de lo requerido o tener un trastorno de sueño deteriora de manera significativa el desempeño diurno y aumenta el riesgo de enfermedades, así como el riesgo de accidentes.

Dormir, NO ES UNA PERDIDA DE TIEMPO.

 

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